* Lo recibe por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en la Casa de la Cultura Jurídica “Ministro Mario G Rebolledo Fernández”

* Aquí su discurso a nombre de todos los Galardonados

Este próximo 12 de Julio, se cumplen 57 años de celebrar el día del Abogado en México; la historia de esta celebración, se remonta al lejano año de 1960 cuando por petición del periódico el Diario de México, de la capital del país, el Presidente de la República, el Lic. Adolfo López Mateos, declara el 12 de julio Día del Abogado.
Pero su historia va más allá, considerando que el comité encabezado por Federico Bracamontes, fundador de Grupo Diario de México solo retomó el 12 de julio para festejar a los abogados, a partir de la conmemoración de dos sucesos de relevante trascendencia en la enseñanza del Derecho en nuestro país, recordando por un lado que precisamente un 12 de julio de 1533 se estableció en la Nueva España la primera cátedra para la enseñanza del Derecho y se dictaron las primeras Ordenanzas de Buen Gobierno.
Este hecho tuvo su antecedente casi dos años antes, cuando Carlos V rey de España, por cédula expedida el 21 de septiembre de 1551, ordenó el establecimiento de una enseñanza de universidad de las ciencias, inaugurándose en consecuencia la Real y Pontificia Universidad de México el 25 de enero de 1553. Con tal suceso, las facultades de Cánones y la de Leyes dieron inicio a la historia de la educación superior en nuestro país.
Es precisamente ese 12 de julio de 1553, cuando Bartolomé de Frías y Albornoz leyó ante alumnos testigos de importancia, la Prima de Leyes; siendo ésta una de las cátedras que había en ese tiempo en la escuela de Derecho, en la que se estudiaba el Digesto o Código, conocido en ese entonces como el Corpus Juris Civile, otra cátedra era la Instituta, en la que se introducía al alumno en los principios fundamentales del Derecho Romano, así se ubica ese día como la fecha de la primera cátedra de derecho en América Latina.
Un dato curioso, durante el Virreinato hubo una especialización entre jurisconsultos y abogados. Los primeros estudiaban y desahogaban consultas en su biblioteca y los segundos asistían a los tribunales.