Jue07272017

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Juan Carlos Molina, a la CNC

sgl.1Sergio González Levet

Todo hace indicar que, después de 40 años, cuando lo fue el Tigre Mario Hernández Posadas, habrá por fin y nuevamente un dirigente veracruzano en la Confederación Nacional Campesina a partir de febrero del año entrante.

Como le hace el SAT, se lo cuento por partes:

Todo empezó el jueves 25, durante la celebración del Congreso Nacional Extraordinario de la CNC, que fue encabezado por el presidente Enrique Peña Nieto y se realizó en Tepic, Nayarit.

Este Congreso y la asistencia del mandatario nacional (con una parte fuerte de su gabinete: el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; la de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Rosario Robles, y el de Agricultura, José Calzada Rovirosa) fue originalmente para dar un espaldarazo en su propia tierra al actual líder cenecista, el senador Manuel Cota Jiménez, quien anda buscando ser candidato a Gobernador de su estado por el PRI.

Como el destape en Nayarit será allá por enero o febrero de 2017 a más tardar, este evento multitudinario fue el escenario de arranque de la precampaña del dirigente campesino y senador, quien con toda seguridad será ungido como abanderado tricolor.

Peeero... se da la circunstancia de que en enero o febrero del año próximo la CNC quedará acéfala, cuando su líder pida licencia o renuncie para investirse como candidato, y de inmediato empezaron a surgir los tiradores para esa ansiada silla, con lo que el panorama en el sector agrario organizado empezó a ponerse candente.

Hombre que le gusta mandar señales en lugar de decirlo abiertamente, el Presidente dio la línea a través de su Secretario de Gobernación de hacia dónde fluyen los aires para la Confederación. Y la buena noticia es que el señalado es el reconocido líder de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del Estado de Veracruz, el mago Juan Carlos Molina Palacios, que rescató en unos meses de dirigencia al sector campesino veracruzano, después de que había estado por años en la decadencia a la que lo llevaron una lideresa desinteresada y varios lidercillos muy interesados en las prerrogativas que recibe esta central estatal.

Durante el evento en Tepic, al que asistieron todos los dirigentes estatales de la CNC, en el mismo presídium y ante la vista de todos, Osorio Chong saludó afectuosa y largamente al líder veracruzano, y le dio una apapachada pública que muchos conocedores interpretaron como la señal de que él será el sucesor de Cota Jiménez.

La noticia es buena para los campesinos veracruzanos, pero también para los de todo el país, porque Juan Carlos Molina ha demostrado una capacidad de movilización y una visión certeras, que lo llevarán a ejercer un liderazgo de resultados para los campesinos mexicanos, y desde donde aportará el impulso para mejorar sensiblemente la productividad agropecuaria y la calidad de vida de la gente del campo.

Molina Palacios se ha revelado como un político conocedor de tiempos y formas. Por eso, no se ha acelerado con el espaldarazo presidencial mandado el jueves 25, y continúa trabajando en gestiones para apoyar a campesinos en todos rincones agrícolas de la entidad.

Con resultados visibles, con inteligencia política y con prudencia, Juan Carlos Molina Palacios se dirige a ser un líder nacional cenecista que hará historia.

A las pruebas...

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Ceda el paso y sea feliz

sgl1SIN TACTO

Sergio González Levet

No me canso de repetirlo a quien se me deje, y no me canso de repetirlo en este espacio: si quiere vivir mejor en esta ciudad incomprensible, ceda el paso y sea feliz.

Por eso es que digo: enfangado en el inefable tráfico xalapeño, entre claxonazos y empujones de metal, pude advertir cómo, de vehículo a vehículo, muchos conductores y sus acompañantes se entrecruzaban mentaditas y mentadotas de madre con sus vecinos de desgracia y de carril.

El paso por las calles citadinas se ha convertido en una oda al derrame biliar, en una endecha al estrés, en un ditirambo al revés que sufren y padecen todos los ciudadanos metidos en esa trampa que se llama calle, en nuestra sufrida y sufriente capital de Veracruz. Crea una mala reacción, aunque tiene su parte buena.

Y digo lo de la reacción y lo de la parte buena porque en medio de la ensoñación en la que se cae sin remedio durante los largos minutos de la espera, entre un frenazo y el acelere con el que los más optimistas piensan que avanzan y que se les permitirá llegar en tiempo y forma a donde vayan; en esos largos minutos, decía, tuve el tiempo para que se me ocurriera la idea ¿brillante? de que uno se enoja porque quiere, que todo es cosa de actitud y de tomar las cosas con filosofía.

Y como es cosa de filosofía, se me ocurrieron seis premisas que aquí pongo a consideración del respetable:

La primera es recordar que no hay manera de viajar rápido en las rúas xalapeñas. La lentitud es inevitable en una ciudad con el doble o el triple de los vehículos que puede soportar.

La segunda, que el tránsito tortuoso de nuestra ciudad lo hacemos peor cuando todos queremos pasar primero y antes que nadie. Y a ello hay que aumentarle el gancho al hígado repetido que significa andarse peleando por un quítame esas pajas o porque el otro ya se quiere avilonear nuestro carril o porque alguien se estacionó en doble fila o porque....

La tercera, que los agentes de vialidad no sirven para nada, más que para elevar los niveles de estrés con sus silbatazos y sus incapacidades.

La cuarta, que los compañeros taxistas no tienen remedio, igual que sus congéneres de los camiones urbanos, y es perder el tiempo tratar de hacer que comprendan algo.

La quinta es que podríamos aprovechar el ocio para aprender alguna nueva habilidad que se deje, como oratoria y declamación, algún idioma, o memorizar las tablas de multiplicar al revés y al derecho o el directorio telefónico de la ciudad de México. En verdad que da tiempo para eso.

La sexta premisa es que si uno deja de pelear por ganar lugares y se resigna a que se va a tardar mucho tiempo en ir de una parte a otra, finalmente va a llegar en el mismo tiempo que si se pelea contra el mundo de los otros conductores, pero eso sí, llegará con la vesícula intacta y en una de ésas hasta con una sonrisa en la boca.

Por eso le recomiendo una vez más, si me permite:

Ceda el paso... y sea feliz.

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