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Glosario informático (1)

sgl.1Sin tacto

Por Sergio González Levet

Glosario informático (1)

[A finales de octubre de 2014, dediqué tres entregas de esta columna a tratar de aclarar y aclararme algunos términos de la era de la computación. Varios lectores me dijeron que les habían resultado útiles y ahora a petición de uno que no los leyó repito la serie, con el propósito de que develen o refuercen el conocimiento en estos temas, que son tan de los muchachos de ahora].

Le sucede a muchos de mi generación, que se ubican entre la madurez y la tercera edad, pero también a un buen número de jóvenes que debían estar más inmiscuidos en las modernidades de ese mundo creado para ellos y que de ellos es: al escuchar la nueva terminología informática se quedan en ceros, como si alguien estuviera hablando un nuevo idioma, lo que en realidad sucede: es el lenguaje que surge a partir del uso de las computadoras, de los teléfonos inteligentes, de las telecomunicaciones sin par.

Por eso, en un esfuerzo multidisciplinario,"Sin tacto" se ocupará por hoy, mañana y pasado mañana, de tratar de explicar ciertos términos muy en boga en estos días. Y el mayor esfuerzo será intentar explicarlos con un lenguaje propio para cristianos y legos en el uso de las tecnologías modernas, porque hay muchos ingenieros en sistemas e informáticos que lo único que consiguen es embrollar más con sus definiciones inexplicables. Como la mayoría de los términos están en inglés, así lo pondremos y entre paréntesis la traducción recomendada para el castellano. Va pues:

Hashtag (etiqueta). Una o varias palabras precedidas por el signo # (gato), con el fin de que tanto el sistema como el usuario identifiquen el término de forma rápida. Se usa en Twitter, Facebook e Instagram, y en varias otras plataformas, para señalar un tema sobre el que gira cierta conversación.

TrendingTopic (tendencia). Una de las palabras o frases más repetidas en un momento concreto en Twitter. Los diez más relevantes se muestran en la página de inicio. La gran repercusión que tienen en la prensa ha provocado que se usen también para denominar un tema de gran interés, esté o no siendo comentado en la red social.

Fanpage (Página de Fan). Red social hecha por Facebook para empresas o personas que desean crear y diseñar marketing. Las Fanpages proporcionan herramientas para promover marcas. Uno de sus objetivos es crear comunidades interactivas entre los usuarios en las que todos puedan participar, aportar y compartir.

PIN (por sus siglas en inglés, Personal Identification Number). Número de identificación personal usado en ciertos sistemas, como el teléfono móvil o el cajero automático, para identificarse. Sólo la persona beneficiaria del servicio conoce el PIN que le da acceso; ésa es su finalidad. Se usa sobre todo en el BlackBerry Messenger (BBM), la aplicación de mensajería instantánea de BlackBerry Limited. Ahora ya se puede usar en teléfonos con sistema operativo iOS, Android o Windows Phone.

Apps (aplicaciones). Programas informáticos diseñados para que un usuario realice trabajos con mayor facilidad. Eso las diferencia principalmente de otros tipos de programas, como los sistemas operativos (que hacen funcionar a la computadora), las utilidades (que realizan tareas de mantenimiento) y los lenguajes de programación (con los cuales se crean los programas informáticos).

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Fraude telefónico

sgl.1Sin Tacto

Por Sergio González Levet

Entra la llamada en el peor momento, como siempre: estoy en medio de una reunión de trabajo y el celular suena molesto e insistente. Respondo como puedo y una voz reconocible por su acento irreconocible (entre centroamericano y caribeño de Colombia, que es casi lo mismo) me dice que me va a hacer el favor de mi vida.

Tampoco es como para dejar a un lado cualquier oportunidad en este mundo inoportuno, y le pregunto cómo es que por primera vez en mi vida voy a recibir una ayuda totalmente desinteresada de un desconocido que ha llamado a mi teléfono sin que yo se lo proporcionara, y que sabe mi nombre y algunos de mis generales.

Me saluda, me pregunta cómo estoy, yo le digo que excelente, él me contesta que le parece magnífico, y antes de que los ditirambos en uno y otro sentido crezcan a alturas inmanejables me suelta la esperada información.

—Señor, le comento que yo le hablo en representación del Grupo Meriba (o Neriva, no alcanzo a escuchar muy bien el nombre) y hemos detectado que alguien ha intentado hacer un cobro sospechoso en su tarjeta de crédito de Banorte. Es un cargo por 450 pesos de una compañía de seguros norteamericana. ¿Usted autorizó esa operación?

Obviamente no autoricé esa operación, ni alguna otra, porque desde hacía una semana no había utilizado la mentada tarjeta.

Se podría sentir el tono de alegría, de felicidad, de victoria del empleado al otro lado del auricular, cuando... la llamada se cortó intempestivamente. Podría ser que el lugar en el que estaba tenía una mala señal -cosa tan corriente aquí en Xalapa- o que el otro celular estaba en esa condición, la cosa es que la llamada murió por inanición señalética.

Como hace la mayoría de los mexicanos comunes y corrientes, olvidé de inmediato lo que me había dicho, y no volví a pensar en el asunto... hasta que, horas más tarde, entró una llamada del mismo número, pero esta vez era una mujer la que hablaba, quien me dio las buenas tardes, me preguntó también cómo me estaba, me dijo que le parecía magnífico que estuviera excelente.

Y dale con que me iba a hacer un gran favor, porque había detectado que me habían tratado de hackear mi tarjeta de crédito y acababa de evitar que me hicieran un cobro fraudulento de 450 pesos.

Hasta aquí la cosa parecía bien, y una vez que recibió mi agradecida respuesta me empezó a soltar un largo rollo sobre los beneficios que obtendría si me acogía a los servicios de protección de su empresa. Hasta aquí nunca nadie me había dicho de algún costo por el servicio, y la dama 1 me pasó con una dama 2, quien me volvió a preguntar cómo me sentía, etc., ¡y me soltó el anzuelo!

El servicio de su compañía solamente costaba 350 pesos al mes, y si tomaba en cuenta que ya me habían hecho ahorrar 450 pesos, se pagaba solo y hasta salía yo ganando.

Fue cuando le dije que no me interesaba, y la corté drásticamente. Pero no me quedé ahí, llamé a mi banco y pregunté por el supuesto fraude que me habían tratado de hacer, y ahí me dijeron que no existía nada similar, que nadie había intentado cobrar algo de mi tarjeta.

¿Cómo ven? O sea que había agradecido de gratis un favor que nunca existió en la realidad, y si me dejo, me hubieran ensartado un cobro mensual de 350 pesos por un servicio que no sirve para nada, o sí: para defraudar incautos.

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