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Buganza, la renuncia

sgl1Sergio González Levet

Se pueden decir muchas cosas de Gerardo Buganza Salmerón, buenas y/o malas, pero resulta innegable que es un tipo de ideas firmes y convencidas.

La convicción es su divisa.

Convicción en lo político; convicción en lo personal; convicción en lo religioso.

Por eso no es tan sorprendente su decisión de renunciar a su candidatura independiente, la que trabajó con tanto ahínco, con tantos meses y con tanto denuedo... y a la que le invirtió tantos recursos también.

No obstante, por motivos que pocos conocen ayer cambió radicalmente su percepción, justo cuando estaba a punto de ser registrado como el primer candidato independiente hacia la gubernatura de Veracruz.

Se dio cuenta de que no iba a obtener los votos necesarios para el triunfo. Echó cuentas y vio que los dineros no le iban a alcanzar más. Calculó que otros u otros candidatos iban delante de él.

Y como es hombre de ideas firmes, tomó la decisión de renunciar.

Lo hizo sin presiones -ummm- externas; sin que nadie le recomendara nada; sin que mediara alguna otra voluntad que no fuera la suya, propia, firme, convencida.

No era plan B de nadie. No fue aspirante por encargo. No recibió línea a favor -antes- ni en contra –ahora-.

No obstante, la renuncia de Gerardo Buganza a la candidatura independiente mueve el mapa electoral en Veracruz, y el movimiento resulta a favor del que será abanderado priista, Héctor Yunes Landa.

Las cuentas de los enterados, de quienes saben leer los números reales de las encuestas reales, dicen que Gerardo Buganza iba a atraer una parte del voto que ahora simpatizará con el candidato priista. Y en contraparte, ya no iba a mermar la intención del voto azul en favor de Miguel Ángel Yunes.

Al renunciar a Acción Nacional hace seis años, Buganza escindió al panismo y se llevó con él a un grupo que en su momento fue considerable y abundante. Ese cúmulo de votos se sumó a la candidatura priista en la elección de julio de 2010. Fue notable en la derrota del PAN.

Pero ahora Buganza ya no concita las simpatías azules, porque desde hace años está fuera del que fuera su partido original, como lo están quienes fueron sus seguidores. La intención del voto que hubiera podido tener se ubicaba ahora entre militantes y simpatizantes de otros partidos. Iba a restar votos a Héctor Yunes Landa, no a su primo Miguel Ángel Yunes Linares.

Aunque no le fue sugerida, la renuncia es buena para el PRI y sus intereses. Son cosas de la política, que siempre tiene daños y beneficios colaterales.

No sabemos qué hará en adelante don Gerardo, si seguirá participando en la vida pública o se retirará a sus negocios particulares.

Seguramente seguirá acudiendo a misa y a comulgar todos los días, como es su convicción.

Del mismo modo, es probable que emita su opinión en favor o en contra de los candidatos que perduran en la contienda.

Lo único seguro es que se bajó del caballo porque quiso, aunque benefició sin querer a uno de los candidatos.

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Héctor Yunes con el G-10 (3)

sglevetSin tacto

Por Sergio González Levet

El inminente candidato del PRI Héctor Yunes Landa nos platicó sobre su visión general del estado que guardan las cosas públicas en Veracruz y nos adelantó la forma en que se propone enfrentar la solución de los problemas. En la comida con el Grupo de los Diez, completó la serie de cinco preguntas que le formulamos (y que le formularemos asimismo a los candidatos o precandidatos que acepten la invitación a reunirse con nosotros).

La tercera pregunta se refiere a la manera en que piensa conformar su equipo de trabajo, y la cuarta a si integrará su gabinete con veracruzanos o piensa pedir dispensas para nombrar a oriundos de otros estados.

"Será de veracruzanos", nos dijo con un énfasis tal que seguramente se desilusionaron terriblemente muchos que ya se sentían con un puesto en la mano pero que -¡lo sentimos!- no son nacidos en este maravilloso estado o al menos hijos de nativos -a quienes la Constitución estatal considera paisanos, con todos los derechos políticos y legales-.

El ahora senador con licencia especificó que ningún funcionario de la actual administración repetirá en el puesto, y en esa reunión de reporteros hechos y derechos no faltó quien se apresurara a preguntarle qué pasaría entonces con Yolanda Gutiérrez Carlín, actual Secretaria de Protección Civil y comadre suya, muy cercana en el afecto y en el proyecto.

A botepronto, como lo sabe hacer, Héctor Yunes contestó que ella irá pero a otra posición del gabinete próximo, o -socarronamente- "puede ser la excepción que confirme la regla".

Fue claro al decir que para integrar su equipo de trabajo contarán primordialmente el perfil y el currículum, y que los aliancistas (se refiere a los miembros de su asociación, Alianza Generacional, que han estado con él desde hace años y a los que ubica perfectamente, entre tanto hectorista hecho al vapor últimamente)... bueno, que los aliancistas tendrán mano solamente en el caso en que cubran los requerimientos profesionales, de capacidad y de experiencia, y que no haya algún otro aspirante con mayores merecimientos.

La quinta y última pregunta fue sobre el tono que él piensa imprimir a su campaña electoral. Ante el hastío de la sociedad por tanta guerra sucia y tantas paletadas de lodo de unos contra otros, hay un clamor creciente entre los ciudadanos, que piden una lid electoral sustentada en la civilidad política, en la ofrenda de propuestas y programas viables, en la prudencia a la hora de prometer y la sensatez a la hora de la confrontación con los otros candidatos.

Héctor Yunes no le responderá en términos bélicos a su primo Miguel Ángel, el seguro candidato de la alianza PAN-PRD. Insiste: no utilizará el discurso provocador de su consanguíneo, que se ha dirigido ya contra él mismo.

Tiene claro que en 60 días de campaña y con los topes de gastos que marca la normatividad electoral, es imposible visitar los 212 municipios. También sabe que los mítines multitudinarios ya no funcionan como táctica electoral, por caros e ineficientes.

Será la del candidato del PRI una campaña con énfasis en los medios de comunicación masiva; sin acarreos ni camiones contratados para llenar concentraciones populares. Habrá muchas reuniones de ciudadanos con el candidato en los parques públicos de las poblaciones, convocadas a través del perifoneo o la invitación puerta a puerta.

Eso es lo que nos contestó el precandidato del PRI. En reuniones con otros candidatos, en el G-10 les formularemos las mismas interrogantes, para que nuestros lectores puedan ir contrastando el discurso, las propuestas y la intención de cada uno.

Gracias por la paciencia.

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