Vie06232017

Actualizado12:44:17 AM

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Espionaje telefónico

sgltSin tacto

Por Sergio González Levet

Espionaje telefónico

—Manito, manito, ¿en qué grabación estaba la receta de los chiles rellenos a la xalapeña? ¿Recuerdas? Es la que le dio la suegra de un periodista a su nuera el otro día. Es ese columnista que ha andado dando lata con el asunto de los desaparecidos. Nos tocó oírla juntos. ¿Te acuerdas?
—Fue el viernes pasado en la tarde, debe estar en la carpeta de ese día. ¿Y ora? ¿Por qué tanto interés?
—Es que le conté a mi vieja que la muchacha le había pedido a la señora la receta y ella se la había dado con pelos y señales (bueno, sin pelos, porque sabrían muy feos, jajaja). Le dije que las instrucciones que yo había oído estaban muy claritas y que iban paso a paso. Y como ella quiere aprender a hacerlos, me pidió que le llevara la transcripción.

La espía que me amó

jorgearodTIERRA DE BABEL
Jorge Arturo Rodríguez

La espía que me amó

Benjamín Franklin dijo que el hombre espía en la casa de los pobres, pero si la habitan personas trabajadoras, no se atreve a entrar. Palabras que tal vez hoy resultan anacrónicas, puesto que nadie vigila a los pobres y sí mucho a la gente trabajadora y a otro tipo de personas que podría hacer daño al sistema imperante y a los intereses de un puñado de vivales. Y bueno, espiar no es nuevo ni es exclusivo de unos cuantos. Espiamos todos y ahora más. El problema es por qué y para qué espiamos. Recuerdo que hace muchos años espiaba a mi prima cuando se bañaba y no les doy detalles pero no pasaba nada, sólo mirar, y ni siquiera le hacía daño a terceros. Espiaba también a mi maestra y a mi novia, claro.